Alcanzar la lucidez en los sueños


Uno de los aspectos más difíciles en los sueños es conseguir estar alerta en todo momento y conocernos lo suficiente a nosotros mismos para identifi­car las incongruencias que nos ayudan a darnos cuenta de que estamos soñan­do. Nos ayudará mucho programarnos persistentemente para este reconoci­miento; de este modo, al despertarnos, podremos detectar como mínimo una docena de incongruencias que nos hubieran pasado inadvertidas. Debemos tener estos símbolos en la mente: nos van a resultar muy útiles.

Alcanzar la lucidez en los sueños Tablón de Relatos

Los soñadores lúcidos aseguran que alcanzan ese estado durante las pri­meras horas de la madrugada, entre las cinco de la mañana y la hora habitual de despertarse. Lógicamente, éste es el mejor momento para que los princi­piantes practiquen el arte de soñar con lucidez.

Para intentar conseguir esta experiencia lúcida justo al acostarnos, es mejor que elijamos alcanzarla una mañana en la que podamos dormir un poquito más; recuerde que debemos repetirnos a nosotros mismos que que­remos conseguir esa iluminación. Por la mañana, cuando estemos a punto de despertarnos pero todavía no hayamos alcanzado la vigilia —es decir, cuando estemos medio dormidos—, debemos pararnos y repasar el sueño que acaba­mos de vivir. No debemos despertarnos del todo, pero sí prolongar este estado de semidormidos. Si no nos podemos acordar del sueño, no pasa nada: intentemos acordarnos de lo que nos ha quedado claro, mantenerlo en la mente y revivir todos los sentimientos que lo acompañaban. Debemos reco­ger todas las incongruencias que puedan haber sido avisos de prelucidez. Después, con el contenido del sueño en la mente, podremos reconstruir el sueño en nuestro consciente, pararnos en la primera incongruencia y decir­nos: «Sé que estoy soñando».

A partir de este punto, debemos empezar a reconstruir el sueño de una manera positiva y provechosa. De esta forma estaremos practicando el arte de alcanzar la lucidez onírica y puede que nos encontremos soñando de ver­dad antes de que el ejercicio haya finalizado. Si no es así, habrá otras oportu­nidades. En realidad, cualquier momento en que nos despertemos por la noche es bueno para ponerlo en práctica. Posiblemente, la persistencia nos traerá beneficios.

Un camino para conseguir la lucidez es soñar con volvernos a dormir inmediatamente después de habernos despertado. Si estamos relajados, vol­ver al estado de sueño es relativamente fácil. Todo lo que hay que hacer es dirigir nuestros pensamientos mientras nos estamos durmiendo hacia los temas en los que deseemos profundizar; recuerde que controlamos todo lo que nos ocurre. Es muy fácil cruzar la fina línea que separa este estado del de vigilia: si no estamos centrados, es muy fácil despertarse. Intentemos, de forma apacible, mantener nuestra conciencia bajo control.

ELIMINAR OBSTÁCULOS PARA LA LUCIDEZ

Si ha intentado alguna vez tener un sueño lúcido y ha fracasado en el intento, puede que sea necesario formular algunas preguntas clave en su diario para descubrir cuál es el problema. Pregúntese cómo y por qué está bloqueando estos sueños espirituales y qué puede hacer para inducirlos.

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