El Aura y sus colores


Ya revisamos los chakras y ahora veremos los colores que posee su radiación. Cada tonalidad es vital . De acuerdo a su significado, para entender el proceso en que se encuentra la persona y para definir la etapa de la vida por la que está pasando.

Si pensamos que el aura es el reflejo del campo físico, mental y espiritual del hombre, se puede visualizar de distintas maneras. Esta luminosidad o plasma, puede formar capas de colores que bordean el cuerpo a modo de bandas circulares, surgen como destellos de luz, o se presenta como halos que vibran sin una forma definida y cambiante.

Se cree que los objetos tienen un aura pequeña, de corto alcance, que generalmente es de tonalidades blancas hasta casi llegar a lo transparente. También hay registros en que se muestra con tonalidades azules claras.

El Aura y sus colores El Aura

En cuento a las plantas, en especial las medicinales o aromáticas, poseen un aura blanca y centelleante. En cambio, los animales poseen un aura en particular, al poseer instinto, pueden expresar miedo, rabia, etc., por ello es posible identificar sus colores de la misma manera que los humanos.

En algunos registros, los gatos aparecen con auras rojas o grises. Los perros, café o azules intensos. Los caballos poseen auras extensas e intensas, de colores anaranjados y brillantes. En el caso de los cisnes, tienen auras multicolores. De acuerdo a los expertos, se estima que la extensión del aura dependerá de la potencia de la mente de la persona y el desarrollo de su espiritualidad, partiendo por un mínimo entre 5 y 7 cm.

Ya hicimos mención a que el aura posee siete capas las que se relacionan con los siete chakras. Cada uno puede tener un color distinto, pero el tono más intenso o el color que se repite más será el color básico de cada persona. A través de él podemos conocer la esencia de la persona, quién es realmente. Este es permanente y varía en su intensidad y brillo de acuerdo a situaciones muy puntuales. Los colores secundarios, son los que más varían indicando los estados interiores que viven los individuos en momentos determinados de sus existencias.

Se pueden definir tres tipos de auras:

  1. El cuerpo astral que se relaciona con nuestra naturaleza emocional, es decir, es la parte que indica nuestras pasiones, deseos, odios, rabias, temor, etc.
  2. Corresponde al cuerpo mental que se relaciona con nuestra inteligencia, por ello, mientras más inteligente y desarrollada mentalmente es la persona, mayor será su resplandor.
  3. Se identifica con la salud, es la capa más cercana al cuerpo e indica el estado de éste.

En la medida que estas tres variables se encuentren en equilibrio, su aura será más homogénea y perfecta, indicando un estado ideal del espíritu.

Cuando nace un ser humano, es difícil distinguir su aura de la de su madre, por la obvia dependencia que se produce entre ellos. Cuando el niño va creciendo, conserva aspectos maternos pero va logrando su independencia paulatinamente, hasta el momento en logra ser autoconsciente. En la adolescencia el aura adquiere colores fuertes, desordenados, confusos y turbios, debido al despertar sexual y a los sentimientos que afloran de forma explosiva en estos individuos.

Esto se termina cuando la persona se convierte en adulta, etapa en donde reafirma su color básico y se complementa con colores secundarios bien definidos. A diferencia de lo que hemos observado en la quiromancia, en donde no existen manos iguales, aunque sean de la misma persona, en el aura, si pueden existir similitudes. Por ejemplo, entre parejas consolidadas, padres e hijos, maestros y discípulos. Se debe a que comparten sueños, gustos, preferencias, amor y admiración, en especial cuando existen vínculos espirituales, porque la persona aspira a modelos de perfección y de conducta.

Cuando la persona va envejeciendo, su aura pierde intensidad, esto va en directa relación al descenso de la energía que se produce con la edad. Se aprecia un tono azulado uniforme, tenue y sin brillo. A continuación revisaremos los colores básicos del aura. Se define que en principio todas deberían poseer rojo, azul y amarillo. Los colores secundarios serían el verde, anaranjado, violeta. Adicionales se ubicarían el blanco y el negro. El conjunto de estos colores darían origen al color aural característico.

Sin embargo, existen algunos colores que se incorporan para expresar ciertas emociones y vivencias.

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Categoría: El Aura.






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