El mundo rural


Junto al universo culto, con sus especulaciones filosóficas sobre la superstición y sus creencias, existía el mundo de la gente sencilla, en su mayoría campesinos, entre los que ciertas tradiciones, como la superstición, estaban muy extendidas. Esta situación también estuvo determinada por el hecho de que la cultura popular conservara con el tiempo una autonomía propia, la de la cultura rural, que se mantuvo fiel a modelos operativos antiquísimos debido a su planteamiento conservador.

Pero detengámonos ahora en un aspecto muy característico de la superstición popular: la convicción de que mediante filtros, maleficios y otros medios era posible tener poder sobre la vida de los demás, condicionando su salud, sentimientos, elecciones prácticas, etc.

El mundo rural Supersticiones

En concreto se trata del fruto de una mentalidad pre-lógica que considera la posibilidad de modificar el mundo mediante recursos mágicos. Ya en la Antigüedad tenemos ejemplos, y muchos tienen en común el uso de figuras simbólicas que representan a la víctima de la magia, «personalizadas» con algunas partes específicas de su cuerpo (uñas, pelos, sangre, etc.). En la actualidad, el sujeto se indica claramente con una fotografía. La representación (el muñequito de cera, el retrato o cualquier otra cosa) se convierte así en el campo de la acción mágica. En la práctica, al operar sobre la representación, el mago está convencido de trasladar a la víctima el sufrimiento simbolizado por su acción. Esta idea tiene raíces antiquísimas y podemos encontrar una de sus primeras demostraciones en las denominadas «prácticas mágicas propiciatorias» del Paleolítico. Efectivamente, en algunas cuevas utilizadas hace 20.000 años por el hombre como lugar sagrado se han encontrado representaciones de animales «golpeados» ritualmente, quizá con la intención de influir con la magia sobre las presas y así conseguir que la caza fuera más provechosa para los cazadores-magos.

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Categoría: Supersticiones.






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