El temido mediodía


También algunas horas del día son consideradas por la superstición como momentos peligrosos de los que hay que guardarse. En la Antigüedad se creía, por ejemplo, que el mediodía era una hora temible en la que era posible ser arrastrado por el diablo y otras criaturas malignas. Encontramos ya una mención en la Biblia (Salmo 90): según el comentario de Girolamo, el mediodía era muy temido por los hebreos, que habían tomado esta superstición de los pueblos de Mesopotamia. El demonio del mediodía era el más violento y temerario, a diferencia de los demonios que atacaban preferiblemente por la noche.

Entre los pueblos antiguos estaba extendida la creencia de que el dios Pan se aparecía a los campesinos en las primeras horas de la tarde, más cálidas, y que aquellos que lo veían morían al instante. Giacomo Leopardi en su obra Ensayo sobre los errores populares de los antiguos indicaba los llamados «terrores del mediodía» como expresión de supersticiones en gran parte ya perdidas:

El temido mediodía Supersticiones

Es evidente, por tanto, que los antiguos tenían una gran idea del tiempo del mediodía y la tenían por sagrada y terrible. Nosotros tenemos que alegrarnos de que, de un prejuicio tan común en un tiempo y del que encontramos vestigios en los libros más antiguos, quede ahora apenas el recuerdo, y haya desaparecido totalmente de la mente de los pueblos. Lo cual no sorprenderá a quien conozca qué influencia ejerce todavía la Antigüedad en las costumbres y errores del pueblo. Nos burlamos ahora de los prejuicios que antes se tenían en torno al estornudo, pero la costumbre de saludar a quien estornuda subsiste todavía hoy en día y subsistirá siempre en las naciones civilizadas.

¿Se puede estar absolutamente de acuerdo con el gran poeta y literato? Difícil darle completamente la razón, si damos crédito a las supersticiones que perviven en nuestros campos, en los que la hora más cálida del mediodía se suele mirar con recelo. En la tórrida soledad, los espíritus maléficos atacan sin piedad. ¡En las ciudades, es harina de otro costal!

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Categoría: Supersticiones.






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