Experiencias extracorporales durante los sueños


A medida que más y más gente ha ido adquiriendo conciencia de sus fases oníricas, han aumentado los testimonios que relatan cómo después de dejar el cuerpo físico las personas regresan a la habitación y pueden observar el cuerpo dormido desde un punto elevado del aposento —a veces de hasta ocho o diez metros de altura—; esto indica que esas personas están obser­vando la escena desde algún lugar por encima del techo y del tejado de la casa…, ¡sin el más mínimo problema!

Experiencias extracorporales durante los sueños Interpretación de los Sueños

La primera vez que ocurre una cosa de este tipo, uno puede asustarse mucho o, cuando menos, asombrarse con razón al verse a sí mismo (o a otra persona, si se da el caso) en dos lugares a la vez. Hoy en día esto se conside­ra ya como un fenómeno de lo más común. Sucede lo mismo cuando nos des­mayamos o quedamos inconscientes (cuando nos «hacen salir» de nuestro cuerpo), ya sea debido a un accidente, a las drogas, a una fuerte emoción, a la bebida, al dolor, a una anestesia o a cualquier otra causa. Nuestro lenguaje explica el fenómeno a la perfección, como cuando decimos: «Ya no está».

Otra expresión muy utilizada es: «No estaba en sí», con lo que queremos decir que la emoción ha sido tan fuerte que el cuerpo onírico se ha desvia­do de la alineación normal y ha aparecido al lado del cuerpo en lugar de den­tro de él. De hecho, a veces decimos: «¡Hoy no estoy entero!».

Puede que lleguemos a exclamar: «Hoy no me entero de nada» o «Parece como si no estuviera». De hecho, todas estas frases indican una disminución de la capacidad de percibir con clarividencia todos estos fenómenos o de darse cuenta de cuándo el cuerpo espiritual se encuentra fuera del físico o no alineado correctamente con él. Si bien estas experiencias son habituales, con frecuencia se las interpreta mal. Seguro que usted ha oído o leído alguna cosa referente a alguien que «murió y volvió a nacer después de muerto»; es decir, que tuvo «una experiencia extracorporal» (EEC) o que realizó un viaje astral a algún lugar lejano y lo recordaba a la perfección. Hoy en día se pue­den hallar numerosos libros y artículos sobre personas que relatan estos sucesos con una seguridad absoluta y una convicción rotunda. En la actuali­dad,tanto los doctores como los líderes religiosos ya han empezado a tomar­se en serio todos estos relatos sobre experiencias de «muertos» que regre­san para contarlo.

Lo más interesante es que todos estos relatos —que proceden de personas de diferente condición, cultura, lugar y edad— dicen básicamente lo mismo: só­lo difieren en unos pocos detalles. La mayor parte de estas personas cuenta que sintieron que flotaban (ya sea después de un accidente o de haber recibi­do anestesia) y llegaron a una posición desde la cual pudieron observar su cuerpo inanimado.Todas ellas tienen la clara sensación de estar fuera de sus cuerpos y de estar observando sin ningún tipo de emoción cómo los otros trataban de reanimarlas para lograr que regresaran.Tras esto, visitan algún lugar del reino celestial y al Ser que es todo amor y luz, el cual suele preguntarles: «¡Qué has hecho por los demás?»; a continuación les dice que tienen que esforzarse por llegar al final de su camino. Por último —y contra su voluntad—, regresan para contarnos sus aventuras. Muchos de estos relatos han sido exa­minados con cuidado, grabados y explicados por eminentes doctores.

¡Qué hay de verdad en todo esto? Lo cierto es que no hay nada de extra­ordinario en ello; simplemente desconocemos el tema.Todos nosotros aban­donamos nuestro cuerpo cuando nos dormimos; hay incluso quien lo deja cuando medita. (La sensación de estar flotando que muchos experimentan está causada por la suave salida del cuerpo onírico.) En el caso de que esto provoque terror o espanto, tenemos la facultad de abrir los ojos e inmedia­tamente volvemos a fusionamos con nuestro cuerpo físico.

Durante el día hacemos uso de nuestro vehículo físico, pero al llegar la noche lo abandonamos y regresamos a los planos interiores de los que prove­nimos. Es interesante resaltar que ese tan temido acto de morir —tabú para la mayoría— es tan simple, inofensivo y banal como irse a dormir: la única dife­rencia es que, a la mañana siguiente, no regresamos a nuestro cuerpo físico.

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Categoría: Interpretación de los Sueños.






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