Feng shui: los dormitorios de los niños


Los niños tienen un rol importantísimo en el hogar, por lo que el lugar donde ellos duermen y juegan debe ser equilibrado y armónico.

Este es un espacio en el que los padres se esmeran bastante.

Se trata del espacio en que su hijo o sus hijos compartirán algunos años de convivencia, o quizás toda su vida en esa casa en particular.

Dependiendo del tamaño de la vivienda, comprenderá una habitación grande o una pequeña.

En ella también los niños podrán jugar pero también debe estar dispuesta para que puedan descansar.

Debe contar con la suficiente armonía para facilitar las cosas entre dos o más hermanos.

Por ejemplo, si disponemos de varias camas, estas deben estar alineadas hacia un punto cardinal para favorecer la armonía y no cruzadas o atravesadas.

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Se recomienda que orientarse al este o al sureste puede resultar beneficioso.

Para los expertos esta habitación representa un gran desafío porque mezcla varias funciones que se contraponen como lo es el dormir con el crecer.

Es un lugar en el que los niños se encuentran una gran cantidad de horas, por ello se traslada en parte el centro de la casa hacia este importante lugar.

Se recomienda que hasta los 6 años se mantengan colores fuertes y otros estímulos visuales para los niños.

Debe contar con una luz importante y con espacios abiertos y despejados.

Entre los 7 y los 11, hasta 12 años, se deben usar colores suaves para compensar el fuego que empieza a crecer en ellos.

Los azules comienzan a ser interesantes para este segmento o los verdes, que estimulan las funciones cerebrales. Tampoco se deben descartar los rojos y sus tonalidades, y los ocres que aportan estabilidad.

En esta etapa nada puede resultar muy llamativo y distractor para no entregar un estímulo que no se desee.

Se debe contar con muebles accesibles que permitan ordenar los juguetes y a la vez tenerlos a mano.

Se pueden usar alfombras o esteras que permitan jugar en el suelo. Es ideal que a ninguna edad tengan estanterías o elementos con puntas que puedan herirlos en los juegos, y que corten además el flujo de energía sobre sus cabezas.

Las cortinas y ropa de cama no deben ser recargados, a ninguna edad.

Las luces deben ser suaves pero potentes para aportar tranquilidad.

Los aromas es un elemento nuevo, que se puede incorporar para relajar a los niños y también la música juega un rol vital para armonizar los juegos y las relaciones entre los niños.

La televisión no debe estar por ningún motivo en el dormitorio de los niños, sólo se deben destinar para uso en salas comunes.

También el computador es un elemento que debe estar fuera de este lugar, destinado a un área de estudio o a la sala de estar, lo que se debe de paso a un tema de control por parte de los padres.

En general, la línea que se debe seguir, es que los niños usen los muebles con funcionalidad, que no prime la estética por sobre la comodidad, deben estar idealmente creados para sus alturas y no ser muebles de adultos.

También es recomendable incorporar cartulinas y espacios para que puedan rayar y pintar, evitando que lo hagan en otros espacios de la casa.

Bancas y sillas plásticas o de madera son recomendables. Cajones amplios, que sean fáciles de abrir por ellos mismos, también.

Las telas usadas en la ropa de cama deberían ser sólo fibras naturales, las que aportarán suavidad al sensible tacto de los niños.

Si existen ventanas, deben usar cortinas livianas, que permitan el ingreso de la luz y que los niños las manipulen.

En cuanto a los cuadros, se aconseja usar la mínima cantidad, fotos son más recomendables, las que deben adaptarse a las edades de los niños.

No se debe descuidar la seguridad en este espacio, por ello siempre los enchufes e interruptores debe ir cubiertos con protectores para niños.

Además se debe contar con una luz de emergencia, el popularmente llamado espantacuco, que calma los temores de los niños y los hace sentir seguros cuando son más pequeños.

Tampoco se recomienda que las camas queden ubicas bajo una ventana, porque los sueños se pueden interrumpir.

O cuando las puertas se dejan abiertas, se puede estar predisponiendo al niño a sensibilizar su sueño.

Por ello se recomienda cerrar la puerta y también las cortinas, de esta manera se crea una atmósfera adecuada para el descanso.

En el caso de un recién nacido, cuando llega un nuevo integrante a la familia, se mantiene la recomendación de contar con un espacio limpio y muy ordenado, en donde se permita la libre circulación del aire y de la luz.

Nunca es bueno llenar de peluches y de adornos la habitación del bebé, porque le quitará mucha energía.

La cuna, debe ser de materiales nobles, de preferencia madera, esto permitirá su contacto con la tierra y la optimización del tránsito de la energía.

La cabecera debe estar despejada, nunca se deben comprar esas cunas que traen un mueble incorporado en esa parte, ya que estimula la obsesión por los estudios en el futuro adulto.

También la ropa de cama debe ser de algodón o de fibras naturales, para estimular el flujo de la energía.
Se debe ubicar al bebé lejos de la ventana y los pies no deben apuntar a la puerta, porque lo vuelve irritable y no podrá conciliar el sueño.

Tampoco la ventana debe quedar tras la cuna, porque esto le dará inseguridad.

Las cortinas deben ser con dibujos animados suaves, los que le ayuden a espantar los temores, incorporar fotos de los padres también lo ayudará a generar lazos de seguridad y tranquilidad.

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Categoría: Feng Shui.






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