Interpretaciones célebres en la cafeomancia


Recientes estudios filosóficos nos demuestran cómo la humanidad primitiva vivía en una especie de orden bien establecido, incluida, también, la época prehistórica. Éstos intentaban organizar el aparente caos del Universo, buscaban una explicación para todo aquello que veían. Toda esta búsqueda de orden es una constante en la historia de la humanidad. Así, las observaciones de las influencias astrales eran la consecuencia lógica de la búsqueda de comprensión del mundo por parte de la humanidad.

No es el caso de poner en duda las enormes influencias del sol sobre la vida de la tierra, pues, sin él, no hubiera podido haber vida en nuestro planeta. También es clara la múltiple influencia de la luna sobre los seres humanos, sobre la naturaleza y sobre los animales. Es sabido que el ciclo menstrual femenino es parecido al ciclo de la luna. También el período de embarazo es exactamente de 273 días, parecido a los 9 meses lunares. No obstante, ni la ciencia moderna ni la medicina han sabido encontrar una explicación racional a estos hechos. Los flujos de las mareas y los movimientos de las aguas sobre nuestro planeta son causados por las fases de la luna.

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Y queda claro que no solamente el mar está influenciado por las fases lunares, sino también todas las masas acuáticas, de cualquier naturaleza. Esto nos explica la influencia de la luna también en nuestra vida. Durante el curso de los siglos, los campesinos han empleado el calendario lunar para determinar cuándo y en qué condiciones deberían realizar la siembra y las otras operaciones relativas a los campos. También los hábitos de muchísimos animales están regidos por el ciclo de la luna.

Se sabe que la emigración de los pájaros se verifica cuando hay luna llena. Ciertos peces parten en manadas, solamente durante algunas fases lunares. Y los seres humanas no son excepción de esta regla, porque también ellos están condicionados por las fases lunares.

Se sabe que muchísimas crisis tienen lugar en el cambio de una luna a otra, y se ha probado a través de estudios estadísticos que el crimen alcanza sus cotas más altas durante el cambio de la luna, o durante el plenilunio. Se ha observado, también, que el estímulo sexual masculino y femenino está sometido a las mismas leyes. Hemos dicho que la luna tiene una enorme influencia sobre las aguas; no olvidemos que el cuerpo humano tiene un porcentaje del setenta por ciento de agua. Todos los días la ciencia moderna enriquece sus conocimientos basándose en el tiempo y en el espacio.

Está muy cercano el tiempo en que podremos comparar con otros planetas, entonces se fundará una nueva teoría basada en las radiaciones cósmicas. Los astrónomos —no hace mucho— han realizado un descubrimiento relativo a un nuevo grupo de galaxias de grandísimas dimensiones. Son constelaciones extensísimas, mucho más extensas de lo que hemos estudiado hasta ahora. Éstas emiten impulsos y radiaciones tan fuertes que constituyen una novedad con respecto a todo lo que se ha probado hasta ahora.

No hay motivo para dudar y no entrever la posibilidad de que la vida humana esté influenciada por las ondas del espacio, y que la vida física en la tierra ha sido creada bajo estas influencias determinantes. Acontecimientos iguales pueden tener, por lo tanto, diversas consecuencias según la persona que los recibe. Incluido el hecho más banal, tiene un diverso comportamiento en los individuos: frente a una persona en estado de necesidad, habrá quien la ayudará con la máxima disponibilidad o que, sin embargo, pasará por su lado mostrando una total indiferencia.

También si se procede de la misma clase social, si es de la misma religión o del mismo tipo de educación, la reacción frente a los acontecimientos de la vida será distinta; se ha observado, también, que estos acontecimientos pueden desenvolverse en personas de la misma familia, que quizás han tenido la misma e idéntica formación. Las condiciones del ambiente, las dotes familiares (egoísmo, severidad moral, avaricia o prodigalidad) están obviamente en grado de influenciar la llegada de los componentes de la familia y su carácter. Es posible, también, frente a los condicionamientos de tipo familiar, que existan variaciones de carácter por parte de los componentes:

Uno bueno, en una familia de violentos, puede regir y aceptar la violencia de su clan; y también una naturaleza constructiva puede convertirse en destructiva a causa de una frustración. Por lo tanto, las características de nacimiento están sujetas a una mutación por las condiciones del ambiente y de la familia; pero el verdadero carácter está bien radicado en el ánimo humano.

Todos hemos probado la experiencia de sentir atracción por algunas personas o repulsión por otras, sin que haya un motivo especial. La profunda antipatía y la simpatía instintiva son cosas que no se pueden explicar, y que se atribuyen a un cierto sexto sentido: de esta naturaleza es el «flechazo» que no tiene una razón lógica de ser. Esto es válido para los hombres y las mujeres, y está probado que las personas que se unen sólo en base a la atracción física no pueden ir de acuerdo con las otras que consideran como base del amor, la espiritualidad.

Algunas personas pueden tener predisposición o tendencia, independientemente de su voluntad. Nadie es perfecto o absolutamente negativo, pero es posible, aunque sea de distintos modos, intentar ejercitar un control sobre vuestra propia naturaleza.

Muchos de los que tienen en su propio carácter tendencia a la irritabilidad o a los arrebatos, son capaces de dominarse a sí mismos y de dar a los demás la impresión de un absoluto control de sus propios nervios, hasta tal punto de parecer distintos a lo que realmente son en realidad. El sentido de responsabilidad de una persona no es proporcional a sus defectos. La Cafeomancia nos puede ayudar, indicándonos cuáles son nuestros defectos, nuestros valores y los acontecimientos que nos esperan. La lectura de la taza no puede indicar cómo debemos cambiar. Por ejemplo, a un hombre le puede revelar cierta tendencia latente a la criminalidad, pero eso no quiere decir que, antes o después, éste se convierta en un verdadero criminal. Existe siempre el libre albedrío.

El hombre normal tiene, a menudo, dificultades para conocerse a sí mismo. Éste puede desviarse y tomar un camino distinto del debido por diferentes causas. La Cafeomancia lo puede ayudar, hecho que ni las más avanzadas escuelas de psicología están en grado de decírselo. Conociendo los propios defectos y los propios límites, éste podrá mejorar, para adaptarse mejor a la sociedad en la cual vive, en el sentido familiar, en la relación con los amigos. El conocimiento, también, lo puede salvar del disgusto y del remordimiento. Los profetas, a través del más grande libro de todos los libros, la Biblia, aluden, a menudo, al destino del amor y a las predicciones. En el Eclesiástico 3: 18, se dice: «Existe una estación para cada cosa, y un tiempo para cada decisión, bajo la línea del cielo».

Un tiempo para nacer, y uno para morir; un tiempo para la siembra y otro para la recolección.

Un tiempo para matar y otro para salvar; uno para construir y otro para derribar.

Un tiempo para las lágrimas, y otro para la risa; un tiempo para el recogimiento y otro para la danza.

Un tiempo para obtener y otro para conceder; uno para tomar y otro para dar.

Un tiempo para obligarse y otro para ceder; un tiempo para la guerra y otro para la paz.

Está en nosotros decidir cuándo debe llegar este tiempo. Los personajes célebres de los cuales daremos en seguida las «lecturas del café», ¿han sabido comprender cuándo había llegado su tiempo? ¡Es el lector el que debe juzgar! Por nuestra parte, aconsejamos al lector que nos ha seguido hasta aquí, prestar atención a cada suceso espiritual, estudiarse a sí mismo, el propio yo, el propio carácter. Y creer, al mismo tiempo, en una medida igual a sí mismo y a la adivinación, es decir, en el libre albedrío y en el destino; del mismo modo se tiene que desear alcanzar la felicidad verdadera, que al fin y al cabo es el equilibrio espiritual.

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Categoría: Leer el Café.






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