La magia de la sangre o magia roja


Debemos incluir en este capítulo una explicación de la magia de la sangre, de la popularidad que tiene entre las prácticas mágicas y del por qué. La sangre es el lazo mágico más importante puesto que es la linfa vital, la representación del alma humana. Por ello, la entrega de sangre en los sacrificios simboliza la entrega del alma. Los hombres primitivos se alimentaban de sangre de los muertos puesto que existía la creencia de que de esta forma se asimilaba el alma del muerto, es decir, las características del que se había muerto.

En las tribus africanas que mantienen sus tradiciones mágicas se beben la sangre de los animales cazados porque creen estar adquiriendo las características del alma de ese animal: si algún hombre de alguna tribu se bebe la sangre de una pantera, se le considera un superhombre dentro de la sociedad de la tribu puesto que creen que ha asumido el valor y la fuerza de este animal tan temido por los indígenas.

La magia de la sangre o magia roja Hechizos

Los guerreros africanos comen carne de los animales porque creen estar ingiriendo con ella la fuerza y la agresividad del animal. De hecho, hay pruebas científicas que corroboran este efecto de la nutrición, es decir, que explican de qué manera y por qué, hay una influencia en la conducta posterior de los seres, dependiendo de lo que coman. Si una serie de moluscos son condicionados por medio de estímulos luminosos a recorrer un laberinto y después son dados como alimento a otros moluscos, estos últimos almacenan automáticamente el conocimiento y están en condiciones de recorrer el laberinto. Lo mismo se puede decir de las procesionarias (gusanos, así denominados porque tienen la costumbre de moverse uno detrás de otro, en forma de procesión). En este caso, también se puede enseñar a una procesionaria (por medio de los estímulos adecuados) a no seguir al gusano que la precede, y si a continuación se da como alimento a otras procesionarias, también estas adquieren la enseñanza.

Pero más que en la magia que nos interesa a nosotros, es en la magia negra donde más se utiliza la sangre; en las ocasiones que así es, la sangre utilizada suele ser la de personas que han muerto en muy violentas y trágicas condiciones. Una prueba de ello es la sangre que fue recogida con pañuelos, del criminal John Dillinger, muerto en 1934. Durante la época romana, los espectadores de los combates de gladiadores, cuando terminaba la exhibición bajaban a la arena con la intención de recoger la sangre del muerto. Paracelso curaba a sus enfermos con la sangre de ellos mismos, actuaba sobre ella para exterminar la enfermedad que sufriera su paciente. Antiguamente, si se hería a alguien con un objeto cortante, para sanar la herida se curaba el objeto y no la persona, de modo que se creía que a través de él se podía curar el daño causado.

Otras pruebas, como el pacto de sangre, son muestra de la importancia que ha tomado la sangre en las culturas que creen en los hechizos. Según la tradición, el pacto de sangre es el más importante que puede producirse entre dos o más personas. Se cortan las dos muñecas derechas, se unen las dos partes y, mientras se mezcla la sangre, se pronuncia el juramento. Otras veces, el pacto de sangre es llevado a cabo entre un hombre y un demonio, y en este caso el hombre deberá poner la firma debajo del juramento con su propia sangre. Un pacto de sangre se puede disolver difícilmente, porque intervienen las energías anímicas, que ,una vez puestas en acción siguen funcionando incluso después de la muerte de los firmantes.

En el lenguaje, se usan muchas expresiones alrededor de la sangre, que se refieren a distintos acontecimientos de la vida en general. Suele decirse, por ejemplo, «he sudado sangre», cuando uno expresa su cansancio después de hacer algo, o «es capaz de chupar toda la sangre de tu interior y seguir considerando que no has hecho nada», si uno se refiere a algún tipo de relación que le ha obligado a hacer muchas concesiones.

~Y quién no conoce, por ejemplo, los milagros de sangre que se han producido con las imágenes religiosas y las historias que se cuentan alrededor de los santos y los mártires que derramaron sangre por el Señor? El mismo Jesucristo purificó a la Humanidad vertiendo su sangre sobre la cruz. Nos referimos, por supuesto, al rito de la comunión en el que se instauró que el vino rojo representara su sangre, la energía divina, la luz que el hombre absorbe cada día de las fuerzas solares; y si el vino rojo simboliza la energía solar, el blanco lo hace con la lunar.

En algunas personas aparecen estigmas involuntariamente, que de hecho son la representación de solidaridad con Cristo, y suelen ser llagas colocadas en las palmas de las manos de estas personas. Casi todas las pinturas representan la inserción de los clavos en este punto, cuando en realidad fueron clavados en el antebrazo, entre el radio y el cúbito. En las manos no hubiesen podido aguantar el peso del cuerpo. San Francisco de Asís tenía todos los estigmas, con las llagas de las manos, de los pies y también del costado, hasta el punto de que en algunos momentos tenía la túnica manchada de sangre. De tiempos más recientes, tenemos conocimiento de los estigmas del padre Pío de Pietraclina, que los recibió el 20 de septiembre de 1918, a los 31 años de edad, y los llevó hasta la muerte, ocurrida a los 81 años.

Los estigmas son llagas psíquicas somatizadas. El éxtasis y la fe provocan alteraciones en los tejidos, por lo tanto se trata de alteraciones psicosomáticas. No sólo los santos llegan a tenerlas sino también las personas con un estado de hipnosis determinado que provoca la rotura de vasos capilares haciendo salir gotas de sangre. Muchos ritos mágicos se basan en la fuerza del pensamiento y en estas alteraciones somáticas. Un milagro de este tipo es el de la licuefacción de san Genaro que es un gran acto mágico de sangre. La sangre contenida en las ampollitas colocadas en un relicario es perfectamente sólida, coagulada, de color oscuro, pero al verificarse el milagro se vuelve líquida y de color rojo vivo.

Los escépticos han elaborado las teorías más absurdas para buscar una explicación pseudocientífica a la licuefacción de la sangre del santo contenida en las botellitas. Se había pensado en una misteriosa sustancia de color parecido al de la sangre, que a una determinada temperatura debida a las velas encendidas sufría esta metamorfosis. Pero atentos exámenes han revelado que el milagro ocurre a las más diversas temperaturas. La explicación científica no se puede aplicar a hechos paranormales, y menos todavía a los mágicos.

San Genaro es el patrón de Nápoles, y quizá, de entre los santos patronos de todas las ciudades del mundo, es el más considerado. Los fieles se dirigen a él para pedirle gracias de todo género, desde la búsqueda de un lugar de trabajo hasta la victoria en la lucha, desde la curación de una enfermedad al castigo de un familiar o conocido. Muchos napolitanos tienen su pensamiento religioso dirigido fundamentalmente hacia san Genaro, y no hacia Jesucristo. San Genaro es una verdadera entidad mágica, alimentada por el psiquismo colectivo.

Si aceptamos este milagro, podemos comprender el porqué funcionan los muchos ceremoniales mágicos, en cuanto se trata de verdadera magia. El momento de la licuefacción está a cargo de una emisión muy intensa de pensamientos. Los fieles rezan, y después, en silencio, envían sus pensamientos hacia el santo, hasta que tiene lugar el milagro. En tiempos pasados, cuando la sangre tardaba en licuarse, algunos fieles insultaban al santo con palabras vulgares y provocativas. Si no ocurría el milagro, se enfadaban y la energía emitida era todavía más intensa y tenía más valor.

Para el san Genaro entidad, que no es ciertamente el verdadero san Genaro, obispo de Benevento (decapitado probablemente en el año 305), estas energías psíquicas son un verdadero alimento, y él manifiesta su presencia haciendo licuar la sangre. Estamos a dos pasos de los estigmas, con la sola diferencia de que en el milagro del patrón de Nápoles está presente una energía psíquica colectiva, un éxtasis, una emoción de grupo singular. Recuerdo aquí que el milagro de la sangre que se licúa no es solamente un hecho aislado en Nápoles, sino que seda en muchas otras localidades italianas y de todo el mundo. El 25 de agosto de cada año se derrama la sangre de san Patricio en la iglesia de San Gregorio Armeno, en Campania, y en Monza la de san Juan Bautista. En otras iglesias está presente la sangre que permanece constantemente líquida, como la de Santiago Mayor en la Basílica de los Santos Apóstoles de Roma. En otras también se verifica el mismo fenómeno: San Pantaleón, San Lorenzo, etc.

Estos extraños hechos no solamente se suceden en lugares sagrados, sino en cualquier otra parte. Son bastante frecuentes las manchas de sangre sobre pañuelos o vestidos, que mantienen su humedad durante muchísimo tiempo. Es difícil dar por verdaderos los milagros que suceden pero lo que sí se puede afirmar es que hay algún tipo de pensamiento colectivo que hace que sucedan, alguna psique colectiva que provoca que se cumplan todas las metas, todos los hechos que los creyentes esperan que ocurran.

Se ha intentado dar distintas explicaciones a la importancia de la sangre en los ritos mágicos y, parece ser, que la respuesta está en la característica esencial de la sangre que es la de representación o símbolo del alma humana. Por un lado, la víctima es como una carga explosiva, de forma que la energía de los presentes se concentra en ella y se ofrece a la divinidad; además, la sangre hace que haya una fuerte concentración por parte de los presentes puesto que provoca una enorme excitación. En el rito vudú, suele degollarse un animal, un gallo, la mayoría de veces.

Lo que más relaciona la sangre con la magia son las mujeres y, en efecto, muchas muchachas vírgenes son sacrificadas con fines mágicos. El astro que rige a la mujer es la luna, que regula el ciclo menstrual durante el cual, en muchas tribus, las mujeres están obligadas a aislarse y son consideradas impuras. Para un hombre, está considerado un riesgo que se relacione con una mujer que está en pleno ciclo menstrual puesto que existe la sospecha de que absorbe toda la energía; del mismo modo, tienen prohibido ordeñar vacas o trabajar la tierra puesto que la menstruación es la señal de que no se ha efectuado ninguna fecundación y la sangre es el material de deshecho. La mujer es el símbolo de la vida puesto que es el ser con capacidad de procrear, el ser que posee las mejores energías para asumir esta responsabilidad. Por ello, la menstruación está considerada como la renuncia a esta capacidad y por ello es (en términos católicos) sacrílega.

En algunas aldeas, los hechiceros no son tales sino que son hechiceras. Estas son mujeres estériles o menopáusicas puesto que se las considera como las que están en sintonía con las fuerzas del mal; en estas aldeas existe la creencia de que el hombre que mira a una mujer en período de menstruación le ocurrirán desgracias y, no se sabe por qué, es víctima de la mala suerte durante un tiempo. También se dice que la menstruación potencia la enfermedad en los enfermos.

La sangre de la menstruación es la base para muchos filtros amorosos para los cuales se deja secar, de modo que la mayoría de las veces se convierte en sangre negativa. La sangre menstrual significa la caída de las fuerzas lunares, la muerte del útero, la hemorragia en la que son expulsadas las impurezas. Para los actos mágicos se tienen en cuenta los períodos astrales para no equivocar la acción. Si el ciclo lunar tiene 28 días, la mujer está atada a él del mismo modo, de forma que cumple perfectamente con las fases lunares, la ascendente (que culmina en la ovulación) y la descendente (cuya señal más importante es la menstruación).

La mujer es el ser más adecuado para la magia solar y en concreto la mujer estéril es la más poderosa de entre todos los magos puesto que puede trabajar con el bien o con el mal, es perfecta para llevar a cabo encantamientos y sortilegios y hasta en algunas religiones sólo las mujeres toman parte de los ritos mágicos. La sangre más valiosa para cualquier hechizo, si se necesita la sangre de la menstruación, es la sangre del primer período, muy adecuada para actos maléficos. Las mujeres embarazadas se alejan de la magia y se las obliga a concentrarse en la procreación ya que cobran mucho más poder en este estado y podrían provocar serios problemas.

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