La superstición de los cuernos


La superstición, como hemos visto, trata por todos los medios de inventar signos simbólicos para combatir los problemas de la vida. En este sentido, los cuernos son un ejemplo significativo, auténtico escudo contra los desastres de la vida. Probablemente, los cuernos de los animales constituyen el ejemplo más antiguo, como se desprende de la arqueología prehistórica, y son, por tanto, responsables de la gran difusión de este símbolo en la tradición clásica.

Los cuernos están ligados a la fecundidad y su valor positivo debe buscarse probablemente en el hecho de que, al ser apuntados, recuerdan a la forma fálica y tienen un claro nexo con el simbolismo de la procreación, de la vida, de la fuerza. Es muy antigua la tradición de utilizar cuernos y cuernecillos como instrumentos protectores, además, naturalmente, del gesto de «hacer los cuernos».

La superstición de los cuernos Supersticiones

La función protectora de este signo es el resultado de la movilidad de la mano, considerada el «instrumento» fundamental del lenguaje de los gestos, al que la magia ha recurrido ampliamente desde siempre. En algunos casos, este gesto se sustituye, o se integra, en otro que consiste en introducir el pulgar entre el índice y el medio cerrados. Quizá, para comprender el valor protector de estos gestos, se debe recurrir al simbolismo ligado a la sexualidad masculina, que en el fascinum (el falo erecto de la cultura latina) tenía un sólido elemento para defenderse de los efectos negativos. En el fondo, también el gesto apotropaico de tocarse los testículos va en esta dirección simbólica.

Las primeras fuentes sobre la práctica de hacer los cuernos se remontan al siglo XV. Las motivaciones que pueden haber inducido al uso del término «cornudo» para indicar al marido traicionado son, sin embargo, difíciles de identificar. En Francia se recurre al término cocu, con referencia al cuco, cuya hembra es famosa por la «ligereza» con que pasa de un nido a otro. También es difícil datar el origen de las motivaciones que han hecho de San Martín de Tours el protector de los cornudos. Para el psicoanálisis de Jung, el cuerno expresa en su componente inconsciente las bipolaridades del arquetipo, poniendo así en directa resonancia el elemento masculino y el femenino. En la práctica, representa una especie de hermafroditismo simbólico que intenta englobar en una única dimensión la complejidad de una amplia gama de valores.

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Categoría: Supersticiones.






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