Las filacterias


Las filacterias (del griego phylakterion, derivado de phylassein, proteger) son una especie de amuletos que se colocan sobre la persona a la que se quiere proteger. Los encontramos, por ejemplo, en el Éxodo (23, 110; 1116) y en el Deuteronomio (6, 4; 11, 1321). Las filacterias, cuya traducción podría ser «protecciones», eran originariamente unas inscripciones rituales dibujadas en el cuerpo, que tenían la función de proteger a quien las llevaba de las influencias de los espíritus malignos. Esta extendida tradición hebrea ya se indicaba como pagana en el Antiguo Testamento, porque se enfrentaba a la ley de Yahvé.

Las filacterias Supersticiones

La demonización de las inscripciones corporales no consiguió la desaparición de las filacterias, sino la variación del «soporte» sobre el que colocar la escritura. Las filacterias se escribieron, entonces, en pequeños trozos de pergamino que se metían en cajitas de piel de oveja atadas al brazo izquierdo y la frente. Los textos, que contenían fragmentos del Éxodo o el Deuteronomio, respetaban las prescripciones religiosas: «Llevaréis mis palabras en vuestro corazón y vuestra alma, las atarás a tu mano como una señal y serán como una insignia entre tus ojos. Se las repetirás a tus hijos […], las escribirás en las jambas de tu casa y en tus puertas» (Deuteronomio 6, 69).

En la religión islámica, la filacteria se encuentra dentro de un complejo de elementos que subrayan el fuerte componente ritual de este instrumento fundamental del culto. El hirz, la cajita que contiene algunos versículos del Corán, está a menudo integrada —en particular en el África islámica— con objetos y símbolos típicos del aparato mágico. Colgantes, campanillas exconjuradoras, símbolos como la media luna o la mano de Fátima, piedras protectoras, etc. crean alrededor de estas filacterias una dimensión en la que la palabra se ritualiza con elementos dependientes del mundo de lo oculto. La presencia de palabras sobre un objeto tiene, por tanto, la función de caracterizar con más atributos mágicos el instrumento en el que se encuentran.

Por supuesto, todo objeto puede servir de soporte, pero es evidente que algunos serán considerados más peligrosos que otros por su contacto con una cierta parte del cuerpo (por ejemplo, la mano) o por sus propiedades constitutivas.

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Categoría: Supersticiones.






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