Objetos peligrosos de la superstición


Nuestra vida está rodeada de una gran cantidad de objetos: unos sencillos (como las llaves), otros más complicados (como por ejemplo, el teléfono móvil); todos estos instrumentos cumplen con eficacia su función siempre que requerimos de su ayuda. Pero el uso diario de estos objetos no supone un límite para las interpretaciones de la superstición. De hecho, incluso los objetos más sencillos cuentan con un aura inquietante, en determinados casos se convierten en auténticos indicativos para señalar, como si de instrumentos proféticos se trataran, qué nos reserva el futuro —en algunos casos lejano, mientras que en otros el más inmediato.

Objetos peligrosos de la superstición Supersticiones

Aunque aparentemente estas creencias pueden parecer paradójicas, no hay que olvidar que en muchos casos determinadas características de un objeto pueden tener su origen en motivaciones racionales, pero después fundirse rápidamente en el universo del mito. Para darse cuenta de ello basta con observar algunas indicaciones sugeridas por las supersticiones más comunes que acompañan a algunos de los objetos de uso diario.

Vaso

Entre los objetos comunes más utilizados por el hombre a lo largo del día ocupa un lugar de honor el vaso. Atención, es peligroso mirar a alguien a través de un vaso, porque esta acción será preludio de una discusión próxima. Tal vez porque la visión a través del vidrio o el cristal distorsiona la imagen de la persona y altera profundamente su fisonomía, creando una imagen que no se ajusta con la realidad.

También es muy peligroso mirar a través de un vaso roto, porque al hacerlo se «llama a la mala suerte», anunciada ya simbólicamente por la rotura. Durante un brindis, «trae mala suerte» derramar un poco de vino, y hay quien aconseja «bautizarse» humedeciéndose con unas gotas detrás de las orejas, siguiendo una antigua costumbre mágica considerada protectora contra el mal de ojo. Pero tenga cuidado. Si durante el brindis se rompe un vaso, es anuncio de muerte.

Agujeros

Hay que prestar atención a los agujeros en las plantas y en las piedras, en especial a los naturales, puesto que pueden llegar de ellos influjos negativos capaces incluso de enfermarnos. Se trata, sin duda, de una superstición original, que se opone a creencias populares muy antiguas y muy difundidas en la época pre-cristiana. Efectivamente, en esa época estaba muy arraigada la idea de que pasar a través de un agujero natural permitía curar numerosas enfermedades, como la hernia, raquitismo e incluso la tuberculosis. Probablemente, las predicaciones cristianas provocaron que muchas de estas prácticas cayeran en desuso y se precipitaran en el abismo de las supersticiones, ya que entraban en fuerte contradicción con la nueva religión, empeñada en difundir la luz del Verbo y perseguir el paganismo.

Chimenea

La chimenea consigue crear una atmósfera fascinante, pero, al mismo tiempo, es un lugar mágico por excelencia. De hecho, a través de su tiro las criaturas sobrenaturales, desde las brujas hasta Papa Noel, acceden a las casas. También es muy importante no equivocarse con el atizador, que siempre deberá estar colocado a una distancia prudente de las tenazas, porque su contacto provocaría que las llamas se apagaran inmediatamente.

Cuchillo

El cuchillo se conoce sobre todo como arma y, por consiguiente, empuñar un cuchillo, aunque sea inconscientemente, nos transporta a imágenes bélicas o violentas. Manejarlo sin el debido cuidado puede parecer un voluntario signo de choque. Probablemente proviene de este miedo ancestral la superstición de que trae mala suerte ofrecer a alguien un cuchillo presentándolo por la punta.

Más difícil es comprender por qué dejar caer un cuchillo en la mesa determinaría la ruptura de un noviazgo, siempre y cuando el despistado que lo haya dejado caer esté en dicha situación sentimental. La superstición no es aplicable a los casados… Quizás el origen sea el concepto de que el cuchillo es un objeto cortante y, perder su control (dejarlo caer), puede causar accidentes difíciles de prever y controlar. Como en todos los objetos indicados, siempre es bueno «pagar» también con una sencilla moneda a quien nos regale un cuchillo, para evitar que la amistad con él se rompa, ya que el cuchillo «corta» las relaciones.

Los campesinos de muchos países europeos solían poner un cuchillo debajo de la almohada para evitar que durante la noche los, espíritus malignos molestaran con pesadillas sus sueños. Asimismo, un cuchillo colgado en la puerta de una casa aleja cualquier influencia negativa sobrenatural procedente del exterior.

Cuchara

Menos dramáticas, según la superstición, son las indicaciones sobre la cuchara. Cuando en la mesa hay dos cucharas apoyadas en el borde de un plato con la parte cóncava dirigida hacia abajo, se anuncia un matrimonio en familia. Cuando a un niño se le cae la cuchara, hay que observar con qué mano la recoge porque es una indicación precisa sobre su futuro: la derecha indicaría prosperidad y felicidad, la izquierda mala suerte. Cuando cae una cuchara, siempre se debe esperar una sorpresa: las noticias serán buenas, si la parte cóncava de la cuchara está hacia arriba, y en caso contrario se deberá esperar lo peor.

Tijeras

Los supersticiosos ven presagios incluso en la caída de las tijeras. Hay que dejar que otros las recojan y, si no es posible, caminar por encima antes de levantarlas. Sin embargo, una vez hecho es necesario sujetarlas con la mano hasta que estén calientes, y sólo entonces utilizarlas sin riesgos. Cuando las tijeras se caen y sus puntas se clavan en el terreno es presagio de muerte. Regalar tijeras equivale a desear mal, pero también en este caso, como con todos los objetos apuntados y cortantes, la superstición tiene su origen principalmente en lo peligroso de este instrumento, si se utiliza sin la debida atención.

Horquilla

La horquilla, si se encuentra casualmente por el suelo, favorece el encuentro con nuevos amigos. Cuando se encuentra una, hay que colgarla detrás de la puerta durante un mes, porque protegerá la casa, y luego se debe tirar de nuevo en la calle para que alguien goce de las mismas ventajas. Si la horquilla resbala del pelo, pero se recupera pronto, se evita un grave peligro; en cambio, si se cae, hay alguien que está pensando con odio en esa mujer despreocupada, poco atenta con su pelo.

Trigo, paja y heno

Si recoger el trigo maduro y llevarlo a casa garantiza protección durante un año, por el contrario, la paja trae mala suerte. Es necesario prestar atención y evitar a todo coste que un poco de paja entre en casa, porque acarrearía graves daños a la familia. La superstición tiene su origen probablemente en la creencia de que las brujas utilizaban mucho la paja para sus embrujos, en particular para fabricar las temidas «muñecas» para realizar sus hechizos. Entre las jóvenes campesinas francesas era habitual poner unas briznas de paja debajo de la ropa para encontrar un joven que pronto se convertiría en su marido.

De combatir el poder negativo de la paja se encarga el heno. De hecho, basta con arrancar un manojo de un carro para contar con un amuleto dotado de extraordinario poder, infalible contra los encantamientos y… filas mordeduras de perros!

Pan

La superstición ha encontrado amplio espacio para crear su lenguaje simbólico incluso en torno a presencias no peligrosas. Por ejemplo, el pan, alimento importante para el ser humano, es observado con mucho cuidado por aquellas personas que están buscando señales que puedan indicar algo sobre nuestro futuro. La primera regla universalmente extendida nos indica desperdiciar el pan. Tirarlo sería un gesto sacrílego o que conduciría a la más absoluta pobreza. Es más, el pan es el «cuerpo de Cristo», así que queda claro que este producto, valor nutritivo aparte, cumple sobre todo un papel sagrado.

Se aconseja también no dar la vuelta al pan para cortarlo, porque esta acción provocaría una próxima enfermedad al cabeza de familia. Encontrar una hogaza agujereada es presagio de muerte. El pan utilizado en la comida de Navidad no se endurecerá nunca, de hecho es aconsejable conservarlo en varios trozos que podrán utilizarse como medicina de extraordinario poder en numerosas enfermedades. El pan, bajo la forma eucarística, se vincula tradicionalmente con la vida activa, mientras que el vino, con la contemplativa. Pero sobre todo, el pan se relaciona directamente con el trigo, símbolo por excelencia de la fertilidad y la perpetuación. Alimento muy importante para gran parte de los pueblos, el pan es símbolo de la alimentación básica, esencial y, desde el punto de vista ritual, comer pan significa sobre todo cometer un acto común que unifica a cuantos participan de la comida.

En la tradición popular, el pan está presente en las bodas y en las ceremonias relacionadas con el nacimiento, pero no falta tampoco en algunas prácticas fúnebres, donde desempeña el papel de símbolo de renacimiento y purificación. Es, principalmente, la expresión más auténtica del fruto del trabajo diario y constante del hombre y, por tanto, testimonio objetivo del equilibrio ancestral que gobierna, tanto física como psicológicamente, nuestra relación con la colectividad.

Peine

Otro objeto de uso diario y común para prácticamente todos los seres humanos es el peine. La superstición prohíbe usar peines que hayan pertenecido a una persona difunta. Contravenir esta regla sería tanto como arriesgarse a seguir a su anterior poseedor. En algunos países europeos se aconseja a las jóvenes madres que no peinen a sus hijos antes de que echen todos los dientes, porque perjudicarían su dentición.

Navaja

También la navaja es considerada por los supersticiosos un objeto peligroso. Muchas de las advertencias referidas al cuchillo pueden aplicarse también a este instrumento, que tenía gran relevancia en el pasado, cuando las navajas eran objetos importantes en la tradición familiar, a menudo heredadas de padres a hijos. Todavía se dice que regalar una navaja a un amigo trae mala suerte, «rompe la amistad», ya que, quizás inconscientemente, se atribuye a este objeto una función restringida al ámbito familiar. Pero en la época actual del «usar y tirar», muchas de estas creencias se han perdido casi por completo.

Escoba

La escoba, objeto emblemático de lo femenino, siempre ha sido un instrumento en el que la superstición ha echado el resto. Antiguamente, cuando se compraba una escoba nueva, se aconsejaba «iniciarla» barriendo algo en la casa antes de echar afuera el polvo. De este modo se favorecía la prosperidad, en caso contrario, la acción habría significado un acto simbólico de «barrer fuera la buena suerte».

Nunca se deben comprar las escobas en el mes de mayo, porque da mala suerte. ¿Puede que tenga que ver con las tradiciones folclóricas sobre el árbol de mayo? Un proverbio francés advierte: «Si limpias la casa con una escoba verde en mayo, barrerás fuera de la casa también al amo». Si una muchacha camina sobre el mango de una escoba, será madre antes de casarse. Tal vez se trata de una superstición que muestra la influencia de numerosos ritos de fecundidad pre-cristianos, en los que el simbolismo fálico, aquí personificado en el mango de la escoba, ocupaba un papel importante.

Cuando se cambia de casa, no se deben conservar las escobas viejas, porque de hacerlo se traerían a las habitaciones nuevas todas las desventuras anteriores. Es más, la tradición aconseja comprar una escoba nueva en cuanto se entra en la segunda casa y dejarla durante tres días en la puerta como «quita-problemas». Cuando un niño juega con una escoba va a llegar un invitado inesperado. Si una escoba cae a nuestro paso es señal de desventura: no hay que pasar por encima, sino que se debe esperar a que otro la recoja.

En las tradiciones de muchos países se dice que si un hombre es golpeado con la escoba de una mujer se volverá impotente: una metáfora muy evidente para señalar el riesgo que corre el hombre incapaz de defenderse ante los ataques del «sexo débil». Si se barren los pies de los solteros y solteras seguro que no se casarán o, si lo hacen, su matrimonio estará destinado a durar poco. La escoba, en particular, era considerada una de las «monturas» más utilizadas por las brujas. La imagen de la mujer de Satanás volando sobre este instrumento doméstico era muy común en el imaginario colectivo. No es fácil descubrir las motivaciones de esta alianza y, a menudo, las diferentes versiones no consiguen ofrecer un cuadro suficientemente fehaciente.

Según el libro God of the witches de M. Murray:

La relación habría aparecido en una época bastante remota y se explica por el hecho de que la escoba es un instrumento utilizado principalmente en casa y, por tanto, propiedad de la mujer. El equivalente masculino de un instrumento similar es la horquilla. Esta es la razón por la que, en las representaciones medievales de bailes de brujas, las mujeres o brujas suelen asir escobas mientras los hombres o demonios empuñan una horquilla.

El motivo del vuelo sobre escobas, además de encontrar en la mitología de la brujería una amplia caja de resonancia, está presente en el folclore con variaciones muy diversas. Un interesante ejemplo de la asociación bastón-vuelo mágico se incluye en el rito carnavalero del «Baile del bastón», que está documentado desde finales del siglo XVIII. Se trataba de una especie de danza desenfrenada con claras reminiscencias sensuales. Puede presentar analogías con la simbología fálica y su legado pecaminoso, que en la conciencia popular asumía intenciones demoniacas.
Sin duda, es curioso encontrar en las creencias de la América precolombina el uso de la escoba por parte de las brujas que, desnudas, después de cubrirse con un ungüento especial (como las brujas occidentales), se dirigían volando a la reunión presidida por la diosa Tlazolteotl o Tezcatlipoca. A estas mujeres se les atribuía el mismo oficio de la Señora del Juego de las dominae ludi, típicas de las creencias medievales acerca de brujas.

En cuanto a las brujas occidentales, según las crónicas, impregnar de aceite o de un ungüento la escoba para facilitar la montura era una práctica más antigua, y que en las fases más recientes las mujeres se cubrían el cuerpo para poder volar al lugar de reunión.

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Categoría: Supersticiones.






4 Responses to “Objetos peligrosos de la superstición”

  1. Karla gonzalez Dice:

    K senifica encotra un corta unas fuera Puerta de hogar


  2. celeste tinoco Dice:

    Hola
    Esta muy interesante pero yo tengo una duda mas bien una inquietud. Hace unos días atrás se me quebraron 2 cuchillos al estar aplastando una gordita para que esponjara y se me partió a la mitad cercas del mango,eso que significa


  3. Ramona Dice:

    Yo por eso entre elegir el 17 o el 16 para mi correo preferí elegir el 16 jua jua jua que guarra!!!


  4. María Victoria Dice:

    Algo que pocos sabemos , interesante , y si crees en algo paranormal ….ahí va , tu eliges.


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