Principios de la filosofía Yogui


Hoy en día tratamos de crear armonía entre el enfoque racional y el emocional o devocional de la psique humana. Los métodos empleados por los dos sistemas —el moderno y el antiguo tienen en su enfoque una diferencia básica. Los yoguis enfocan la psique buscando su causa en la mente y la conciencia. Los psicólogos, en cambio, tratan de definirla estudiando la conducta. La fórmula yogui original es la de descubrir el ser por medio de la investigación de uno mismo; el enfoque de los científicos actuales consiste en observar a los demás y no al ser, que está en todos. Los psicólogos y otros científicos comprometidos con la comprensión de la conciencia estudian a los individuos y los grupos para determinar las diversas dimensiones de la mente.

Principios de la filosofía Yogui Los Chakras

El yoga no sólo describe todos los estados, aspectos y dimensiones mentales, sino que propone juegos prácticos para que la mente controle su funcionamiento, consiga la paz y se libere de las desgracias y sufrimientos causados por las modificaciones y fluctuaciones mentales. Son inherentes al yoga dispositivos prácticos por medio de los cuales uno puede ir más allá del modo normal de funcionamiento de la mente.

Además de su significado espiritual, la filosofía del yoga tiene un valor moral y es de mucho uso en la vida diaria. En los principios yoguis está la primera piedra para unas mejores relaciones humanas y para la paz colectiva. Un concepto básico del yoga se establece en esta máxima:

Sarve bhavantu sukhina Sarve sant niramaya

Que todo el mundo sea feliz, Que todo el mundo esté en paz.

Los principios establecidos por la filosofía yogui son universales y proporcionan un progreso y desarrollo global de todas las facultades de la mente. Al aspirante que trabaja por medio del yoga le proporcionan la capacidad de detener a voluntad todas las modificaciones mentales. La práctica constante de la autolimitación ayuda al aspirante a centrarse y quedarse tranquilo. También acalla sin esfuerzo el diálogo interior. El fruto del sadhana (práctica) yogui es la capacidad de elevarse por encima de las aflicciones, trascendiendo las facultades cognitivas, el mundo perceptivo y la unión con el cuerpo y los sentidos. Propor ciona a la mente, habitualmente unidimensional, una atención sin fisuras, paz perpetua, cambio en las pautas de conducta y, finalmente, iluminación.

La unidireccionalidad es un atributo especialmente útil en esta época de alta tecnología y paso rápido. La paz en nuestro interior y a nuestro alrededor, sin distracciones ni perturbaciones, es esencial para la autoexpresión. Individualmente, necesitamos entender nuestro potencial latente. Necesitamos investigarnos a nosotros mismos. Necesitamos además entendernos como un microcosmos, y entender nuestra relación con el macrocosmos. Todas las ciencias físicas tienden a dividir al hombre en muchas partes, mientras que las ciencias espirituales perciben la unidad que hay dentro de la diversidad. Aunque ciertamente es necesario estudiar las cosas por partes, también es necesario crear una totalidad con esas partes y reconocer el lugar que ocupamos en relación con el de los demás, que son partes similares. El excesivo individualismo, la subjetividad y la importancia que damos a los intereses propios crea velos que cierran las ventanas de la mentalidad abierta. El énfasis excesivo puesto en el ser individual creará sentimientos de soledad y pesimismo. Reconociendo esto, el sistema del yoga ha identificado cinco estados de clasificación mental:

Autismo (kshipta)

En este estado, no se tiene ni la paciencia ni la inteligencia necesarias para la contemplación de un objeto suprasensorio, y , en consecuencia, no se puede pensar ni comprender ningún principio sutil. Por una intensa envidia o malicia, la mente puede hallarse a veces en estado de concentración, pero no es una concentración yogui.

Estupefacción (mudha)

En este estado de la mente, la obsesión por la materia en relación con los sentidos hace que no seamos aptos para pensar los principio sutiles. Un ejemplo de esto es alguien comprometido en los pensamientos sobre la familia o la riqueza hasta el punto de la fatuidad.

Inquietud (vyagra)

Este estado no puede hacerse igual al de kshipta. Básicamente tienen este tipo de mente devotos más espirituales; una mente que a veces puede estar tranquila y perturbada en otras ocasiones. Cuando está temporalmente calmada, una mente desasosegada puede entender la naturaleza real ele los principios sutiles si oye hablar de ellos, y puede contemplarlos durante un largo período. Pero, aunque con una mente inquieta la concentración es posible, no dura demasiado. La liberación no puede conseguirse sólo mediante la concentración cuando la mente habitualmente está inquieta, pues cuando cesa la concentración vuelve a surgir la distracción. Hasta que la mente se libera de las distracciones y desarrolla una unidireccionalidad permanente, es imposible conseguir el estado de salvación.

Unidireccionalidad (ekagra)

Patanjali, el compilador de los Yoga Sutras, lo ha definido como un estado de la mente en el que al desaparecer un pensamiento se presenta otro en sucesión con el anterior; y cuando se produce una sucesión continua de esos estados se dice que la mente es «unidireccional». Lentamente, se convierte en un hábito de la mente en la conciencia de vigilia, e incluso en el estado del sueño. Cuando se domina la unidireccionalidad, es posible alcanzar el samprajnata samadhi. Este samadhi (bendición) es un verdadero samadhi yogui que conduce a la salvación.

Supresión (niruddha)

Es el estado desprovisto de pensamiento. Mediante la práctica constante del cese del pensamiento se puede entender verdaderamente el mundo de los nombres y las formas en cuanto que producto de la mente. Cuando la mente deja de existir en un sentido práctico del término, todo lo demás se disuelve.

La mente funciona normalmente mediante tres estados distintos:

En el estado de conciencia de vigilia trabajamos en coordinación con los cerebros superior e inferior y con los hemisferios gemelos. En el estado del sueño estamos más dominados por la mente subconsciente, cuya sede es el cerebro inferior; como tales, los sueños se convierten en una herramienta del logro de los deseos suprimidos, relacionados con la naturaleza animal del hombre. Sólo los que han dominado el arte de la unidireccionalidad habitual son capaces de mantenerse en el estado de sueño. La unidireccionalidad habitual es el resultado de la constante disciplina yogui y la autolimitación. Cuando el aspirante logra este estado, trasciende la esfera del cerebro inferior (la mente subconsciente) y habita en el estado de la bendición, el samprajnata samadhi, un estado alterado de la mente en el que se suprimen las modificaciones y fluctuaciones mentales; esta es la conciencia que hay durante el sueño profundo.

Hay también un cuarto estado, el estado de la cuarta dimensión. Según la terminología yogui es el turz a. el estado de la conciencia inconsciente. Reciente­mente, los psicólogos modernos se han interesado por este estado en el que se suprime la mente consciente, pero que sin embargo contiene una conciencia completa. Se le da también el nombre de «estado alterado de la conciencia».

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Categoría: Los Chakras.






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