Soñé con una casa sumamente hermosa y extraña


Mi madre me ha enviado a casa de la señora Elma (una menuda mujer como de unos 35 años, ya casada y con dos hijos varones de edades entre 10 y 12 años cada uno). La tarea era llevar un paquete (Una carpeta como de 40cm por 50cm) la cual contenía documentos y una prenda de los cuales yo desconocía su contenido.

Justo cuando voy saliendo de mi casa recibo una llamada, para mi grata sorpresa no es ni nada menos que la señora Elma, y me dice: – El encargo que me enviara tú mami llévalo mejor a casa de la tienda de mi media hermana Bertha-. Yo desconocía la razón de tal decisión, y cómo Elma sabía que le llevaría un encargo… Para mi era un misterio. Elma continuo hablando yo solo me limitaba a decir ” aja”, ” si, está bien “. Señora Elma: – A por favor, que nadie se de cuenta de lo que llevas ahí, ni siquiera mi familia, mira, entras y con mucho cuidado de que te vayan a ver, te diriges hasta el fondo de la casa dónde encontrarás un piano de cola dónde los muchachos ensayan y tocan su música, lo escondes en ese cuarto ya que es el único lugar de la casa al que tengo acceso.

En eso la señora Elma colgó el teléfono, mi amigo ” Risco ” accedió acompañarme a casa de la señora Bertha. La casa de la señora Bertha tiene un patio enorme, aunque no está rodeado ni por mallas, ni por ladrillos, así que es muy fácil acceder a la puerta, dentro de la misma casa hay una tienda/cafetería del lado de la esquina sureste con respecto a la entrada. Pero estaba cerrada y en su interior no se observaba gente, ni clientes ni nada, únicamente la barra llena de trastes, vasos y platos sucios y ningún ruido, únicamente el sonido del motor del congelador. El patio también se veía muy solitario, sólo estaban algunos matorrales, helechos y unos 2 o 3 nogales aún sin nueces.

Le dije a Risco. – Aquí espérame, no me tardó, nadie debe saber que estoy aquí y mucho menos lo que hay en este sobre. – Risco asintió. Risco es un amigo al cual es muy difícil exigirle paciencia, pues es muy desesperado. La puerta de la casa estaba abierta de par en par, lo que por fuera parecía un cubo gris de 10me de ancho por 20me de largo y 3 de alto (vaya cubo, quise decir figura), por dentro era completamente diferente, al entrar se puede notar un pequeño pasillo de 5 metros con puertas en ambos lados (supongo que una de ellas debe conducir a la tienda, pero no era lo que me interesaba) una vez terminado el pasillo se puede apreciar un pasillo horizontal formando una línea perpendicular al pasillo principal (que es por el cual transitaba) y se puede observar alrededor de unas 10 puertas, curiosamente casi todas, o mejor dicho todas conducen a una cámara gigante de unos 20 me horizontal y 7 me vertical… Y digo gigante con respecto a la casa por como se ve por fuera.

La cámara estaba repleta de pinturas hechas con el arte del cubismo sobre estructuras de cristal y aunque eran pinturas definidas (caballos sobre las olas del mar, cavernas oscuras, campos llenos de margaritas y al fondo una cascada) parecía estar viendo fotografías pixeleadas de una computadora, algunas pinturas parecían ser hechas por artistas de 5 años, lo digo porque había animales con la piel de todos los colores del arco iris, dándole más parecido a un mosaico que solo líneas de colores, pero aún así eran un deleite para la vista.

Había 5 puertas más, o más bien arcos ya que carecían de ellas, en la primera de ellas pude notar el piano de cola, me dirigí a ella lentamente cuidando que nadie me viera, al pasar por la “puerta” pude notar otro pasillo horizontal enorme aunque más angosto de unos 4 metros de ancho, había una barra para antes de acceder al piano que parecía estar incrustado en una especie de minicueva hecha con gemas de color azul verde brillante. No sabía si pasar por debajo o por encima de la barra, al final de cuentas decido pasar por debajo, pero me veo muy lento, y no alcanzó a levantarme cuando del interior de dicha cueva me divisa una mujer piel clara, ojos y pelo negro, delgada y de unos 1.70me de estatura. Pensé que me condenaría.

Ella se me queda mirando y me muestra como pasar por esa barra simplemente abriéndola ccmo una puerta que abre hacía arriba. Ella no debe saber porque estoy aquí pensé, así que salí corriendo por el pasillo y pude notar algunas esculturas hechas con cristal cortado representando a los signos zodiacales; Acuario, Sagitario y la que más me impresionó fue Piscis pues parecía estar suspendida en el aire. Dentro del largo pasillo hubo algo que en verdad me impresionó un pequeño cuarto del lado derecho con la pintura desgastada de 3 metros de largo por 1 y medio de ancho y con la puerta de madera podrida y cerrada con un candado.

¿Como era posible que una casa tan lujosa tuviera un cuarto con unas condiciones de esa magnitud? ¿Acaso sería el único lugar al cual tenía acceso la señora Elma? Traté de abrirlo por fuerza bruta pero fue en vano, pensaba dejar el sobre ahí, pero luego recordé que debía ser en dónde está el piano, en la pared encuentro una salida que da hacía el exterior, pero sin puerta, supe que era un atajo para llegar a la puerta principal por la parte de afuera, ya que por dentro es mucho más grande de lo que aparenta, para mi sorpresa aún estaba mi amigo esperándome. – ¿Qué ya terminaste? – dijo Risco. Negué con la cabeza. – No puedo dejar esto si alguien me ve, necesito que me ayudes. – dije.

El accedió a entrar conmigo, ya adentro, un par de niños de unos 11 años tratan llegan corriendo y sorpresivamente tratan de arrebatarme el sobre, luche para evitar que me lo quitaran, en eso diviso a la señora Elma dentro de la casa junto con su marido con apariencia de muy mal humor por cierto. – Puedes entregarme el sobre no hay problema, puedes confiar en mí marido, ellos son mis hijos (señalando a las dos criaturas rebeldes) me sentí aliviado, me había desecho de una responsabilidad, ahora sólo bastaba salir de ahí. Le dije a Risco. – Ven conozco un atajo, al salir por el águjero en la pared me encontré con un animal sumamente extraño, parecía un anfibio de 4 patas, sin cola, color amarillo, con la cara de un monstruo de gila pero el tamaño de un perro Labrador adulto. Nos persiguió pero logramos perderlo gracias a una roca que rodeamos, aunque a juzgar por su tamaño no era muy rápido. Ya comenzaba a llover, mi migo y yo nos disponíamos a cruzar la calle cuando me informa que ha olvidado de su teléfono celular. – ¿Vas a regresar? – le pregunté. – Sí- Afirmó él. Salimos corriendo por el teléfono que había dejado en el patio, pero no pude seguirlo porque además que él es muy rápido, me tope nuevamente con el anfibio gigante, esta vez no logré evadirlo, pero le di un patadon en la boca que lo puso completamente morado, en eso salí corriendo y me alcanza en una esquina, pero esta vez el animal no me atacó, siguió su camino y parecía que yo lo perseguía a él, al doblar la otra esquina de la casa pierdo de vista al animal y me da la impresión de que se transforma en una mujer, pues no pudo desaparecer de la nada pensé yo.

Al verla me quede como petrificado, era una mujer sumamente bonita, ella estaba sentada en una rocka, como de 1.65 me de estatura, de unos 19 años, con un cabello que le llegaba hasta la cintura y completamente desnuda, se me quedó mirando con unos ojos verdes y en su cara dibujaba una sonrisa. (para mi era sumamente bonita. Ella dijo. – Soy un monstruo-. Lo impresionante es que empezó a sacar insectos y arañas por las orejas, a lo cual pensé que era un ataque.

Al menos moriré viendo algo sumamente hermoso pensé, a mi me parecía el monstruo más bello que hubiese visto, y debía serlo, a lo que pensé que había caído en una trampa, mis piernas no respondían, así que descartaba la opción de huir, cosa que tampoco quería hacer, aunque una voz interior me lo pedía. – No te asustes, no todos los monstruos son malos- Dijo ella y luego se limitó a sonreír. Vinculación con la vida real: Sólo mi madre, la señora Elma que hace mucho no supe nada de ella, y mi amigo Risco son reales. Lo demás: los hijos de la señora Elma, su esposo, la señora Bertha, su casa he inquilinos, son producto del sueño.

Daniel

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Categoría: Tablón de Relatos.






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