Superstición de cuando llueve y sopla el viento


Durante mucho tiempo, los fenómenos atmosféricos corno la lluvia, tormenta y granizo se consideraron resultado de la magia demoniaca practicada por brujas y magos estrechamente relacionados con Satanás. Que el diablo pudiera alterar las condiciones atmosféricas causando tempestades, inundaciones y temporales devastadores fue motivo, a menudo, de profundas disquisiciones teológicas. Tomás de Aquino (siglo XII) contribuyó a dar una definición de los demonios capaces de influir en las condiciones atmosféricas, incluso en su Summa theologica reconocía dos lugares para los seres infernales: uno en el infierno y otro en el aire, desde donde podían perjudicar a los seres humanos.

A partir del siglo IX, la Iglesia tuvo también que enfrentarse a la creencia popular que reconocía no sólo al demonio, sino también a las brujas con capacidad de provocar tormentas y temporales. En el texto más indicativo de esta creencia extendida, el Liber contra insulsam opinionem de grandine et tonitruis de Agobardo de Lyon (840), todos estos fenómenos se consideraban posibles sólo por voluntad divina:

Superstición de cuando llueve y sopla el viento Supersticiones

En estas regiones casi todos los hombres, sean nobles, campesinos, viejos y jóvenes, consideran que el rayo y el trueno obedecen las órdenes de los hombres E…]. Y así dicen cuando oyen el trueno y ven el rayo: Aura levatitia est. Si luego se les pregunta qué significa aura levatitia, confiesan con vergüenza, a veces con remordimientos, o confiadamente, como en el caso de los ignorantes, que el rayo y el trueno se desencadenan debido a los encantamientos de hombres llamados tempestarii.

Pese a las equilibradas valoraciones de la Iglesia, en la cultura rural la creencia era muy común, porque facilitaba un chivo expiatorio al que atribuir los daños del granizo o de una lluvia insistente.

Para contrastar el poder de los tempestarii se practicaban «fórmulas antitempestades», que consistían en la aspersión de agua bendita y en bendiciones pronunciadas quemando el olivo bendecido. También se utilizaban instrumentos que se creían dotados de gran poder apotropaico. Las campanas eran el medio más conocido. Muchas tenían la inscripción tempestates fugo (pongo en fuga las tempestades). Al acercarse un temporal, se tocaban las campanas y se recitaban oraciones incluidas en el Ritual romano que solía utilizarse en los ritos de exorcismo.

Además, la cercanía de la lluvia se podía anunciar también porque se agudizaban los dolores reumáticos y las molestias provocadas por los callos y sabañones. Esta creencia pervive todavía gracias también a que la moderna medicina ha demostrado la relación existente entre los cambios atmosféricos y algunas patologías. El temporal, en nuestro imaginario, constituye una señal de la cólera celestial. Además, en consonancia con las creencias típicas de la cultura popular, el aire se considera un espacio poblado de espíritus y los temporales son una concentración del poder de estos seres sobrenaturales.

Las prácticas encaminadas a «interpretar» los fenómenos atmosféricos son numerosas y tratan estos fenómenos como un libro abierto en el que leer cómo será el futuro. Tampoco faltan las experiencias protectoras que tratan de alejar los efectos no deseados. Sin embargo, hay también métodos destinados a producir efectos contrarios que, según la superstición, son capaces de provocar la lluvia, cuando tarda en caer sobre la tierra sedienta por la sequía.

Ya los romanos se servían de la lapis manalis, una piedra que se hacía girar cuando se quería «llamar» a la lluvia. De hecho, al girar, la piedra producía un ruido similar al trueno, lo que se consideraba un reclamo para el agua.

En la Edad Media, la superstición se mezclaba con la religiosidad. Durante los periodos de sequía, procesiones de flagelados y penitentes recorrían las ciudades pidiendo agua, cuya falta se interpretaba como un castigo divino. En algunos países, la falta o exceso de lluvia se atribuyen a determinados santos que, en la mentalidad supersticiosa, no prodigarían correctamente el bien a sus fieles. De modo que estos santos serían «castigados». Por ejemplo, en el caso de falta de agua, las estatuas del patrón son expuestas al sol o en lugares muy calientes; por el contrario, si el agua es excesiva, las imágenes se colocan dentro de pozos. Se trata del último rescoldo de la magia «simpática» de tradición muy antigua, que gobierna con su irracionalidad numerosas creencias populares que todavía forman parte del folclore.

Rayos y truenos

El trueno se ha identificado a menudo con la voz de Dios, de modo que este sonido se interpreta como una señal precisa de la cólera divina, dirigida por el ser supremo hacia las frágiles criaturas vivas. Lo mismo puede decirse de los rayos: arma celestial, mortal, que desde la noche de los tiempos ha despertado sentimientos de miedo en los hombres.

Tradicionalmente, se dice que un rayo no cae nunca en el mismo lugar y en muchos países se utilizan las «piedras del rayo» para evitar ser atacados por uno. En realidad, se trata de puntas de sílex trabajado, casi siempre de origen prehistórico, montadas como una medalla y llevadas en el cuello o colocadas en algún lugar de la casa. La tradición popular afirma que sólo el olivo y el cedro tienen la cualidad de ser indemnes al rayo. Por tanto, serían los únicos árboles bajo los que refugiarse durante las tormentas sin correr ningún riesgo.En el pasado, también estaba extendida la superstición de que el área donde caía un rayo debía ser «purificada» con agua bendita y oraciones. De lo contrario, quien se detuviera allí antes del rito correría el riesgo de contraer graves enfermedades.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Supersticiones.






One Response to “Superstición de cuando llueve y sopla el viento”

  1. Eduardo Dice:

    Leí en el sitio que dejo como enlace que si sueñas que ves caer lluvia sin mojarse quiere decir una ganancia inesperada. Cuando el agua de lluvia cae con mediana fluidez significa limpieza. Si llueve torrencial y te mojas en el significa que se aproxima un negocio que le aportaran dinero y creatividad.
    Soñar lluvia y la lluvia le cae directamente a usted significa disfrutar estos días como un niño/a y prosperidad. ¿creeis que es esto cierto?


Deja un comentario