Superstición de derramar el aceite


«Derramar el aceite trae mala suerte» decían nuestros abuelos, a menudo realizando extrañas formas de exconjuro y mirando con pesar la servilleta manchada que, por aquel entonces, no podía valerse de la fuerza desengrasante de los modernos detergentes.

Sin duda, muchas creencias alrededor del aceite tienen su origen en el importante papel que desarrolla en las religiones y en su estrecha relación con lo sagrado. En hebreo, Cristo se denominaba machiah (ungido) y, en la liturgia cristiana, el uso del aceite en los sacramentos desempeña una función determinante: bautismo, confirmación, sacerdocio, extrema unción, consagración de las iglesias nuevas… Antiguamente, también los reyes franceses eran consagrados a través de una unción con aceite milagroso, que se decía había sido traído por una paloma a San Remigio, cuando bautizó a Clodoveo.

Superstición de derramar el aceite Supersticiones

A partir de estos escasos datos se puede tener una idea bastante clara del origen de la superstición: derramar el aceite, producto utilizado para sacralizar, se considera un sacrilegio y, por consiguiente, una grave ofensa al divino. Cuando el aceite se derrama, se suele tirar un poco de sal encima de la mancha, se hace la señal de la cruz o se reza a la Virgen para que lo recoja. Pero, si en casa hay una botella con aceite de San Blas (el utilizado el día 3 de febrero para proteger de las enfermedades de garganta), los efectos adversos derivados del aceite derramado se eliminarían.

Los más racionales sostienen que la superstición sobre el aceite derramado apareció cuando los suelos se construían con madera, barro o mármol no tratados. Al ser extremadamente porosos y absorbentes, allí donde caía el aceite se formaba una mancha indeleble y resbaladiza.

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Categoría: Supersticiones.






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