Soñé con una niña llamada Epifanía


De esta parte del sueño no recuerdo mucho, recuerdo que compartía cuarto con dos chicos, uno con el cual era muy cercana, pero luego de él compartir con una niña extraña y ella decirle cosas extrañas a él (no recuerdo), él se comenzó a alejar de todos, como si nadie lo quisiera, como si se sintiera solo y el otro chico y yo notábamos que se estaba alejando demasiado.

Luego pasé a otra parte del sueño, allí estaba en una casa, no recuerdo porqué, pero sospecho que era la casa de mi madrastra, tenía esa sensación, sin embargo, esa mujer de mis recuerdos no es alguien que conozca en la vida real. Solo sé que estaba viendo unas cosas que allí habían y abrí una gaveta dónde decía algo como “bienvenida, soy Epifanía” con una orquídea ecuatoriana violeta, (de esa que tiene cinco pétalos y del mismo centro aparece un sexto pétalo cayendo hacía abajo).

Cuando miré la casa de al frente, vi a una niña (tal vez la misma de la primera parte del sueño, pero esta niña daba realmente miedo, muchísimo más miedo que la primera), le pregunté qué quería y me señaló, luego sentía cómo me quemaba la mano y me dio a elegir en cortarla o que se quedará así, ardiendo. Decidí cortarla, pero solo se fue el ardor y me apareció una nota más, felicitándome por la decisión, que ahora faltaba lo demás. Luego apareció mi familia y como si esa niña no me siguiera a mí desde el inicio, comenzó a seguir a mi hermano, se le apareció mientras nosotros subíamos cosas a los autos y nadie le creyó cuando llorando, nos contó sobre la niña. Tenía la sensación de que todo eso que viví, no había sido yo, sino él. Le dije que le creía y con la familia decidimos que iría en uno de los autos con algunos de nuestros hermanos en caso de que pasara algo, entonces la veríamos y le creerían.

Seguimos unos minutos más subiendo cosas y cuando subimos a los autos, mi hermano no estaba, sino que estaba un tipo de nevera (de esas de playa, dónde se supone que él estaría, allí dentro) más al frente. Tuve una mala sensación y corrí hasta llegar a la nevera, la cual solo tenía su ropa y cuando lo llamé, le dije que era yo, que no se preocupara, que viniera, entonces lo escuché llorar realmente asustado, no paraba de llorar y yo sentía su miedo y angustia, como si supiera que estaba escondido de la niña y si salía, ella lo encontraría y en medio de esa angustia, me desperté.

Santiago

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Tablón de Relatos.






Deja un comentario